Reportaje: Un viaje a por el título

By kmpi

Es temprano, apenas son las siete de la mañana de un domingo y más de medio centenar de aficionados madridistas se dan cita en la puerta 0 del Santiago Bernabéu, puerta que se encuentra en el lateral este del estadio, en el Paseo de la Castellana, junto a un parking en el que los días de partido están situados las unidades móviles de los medios de comunicación y coches de VIPS. Ahora sólo hay unos cuantos vehículos aparcados y un autobús que se dispone a llevar a los hinchas de Madrid a Pamplona, donde el Real Madrid se jugará el ganar la Liga contra el Osasuna.

Ya en marcha, todos los aficionados se van colocando como pueden en el autobús, donde hay un ambiente festivo y cordial. Entre ellos van hablando la mayoría de fútbol, de la crisis que sufre el eterno rival del Madrid, que acaba de ser eliminado de la Champions League. De repente, en medio de la conversación, un madridista llamado Rafa se levanta de su asiento y reclama la atención del resto de personas. Con su móvil en la mano, dice en alto: “¡Mirar que canción tengo en el teléfono!” Del aparato empieza a sonar una melodía un tanto extraña, hasta que se empieza a escuchar la letra de la canción, que reza lo siguiente: “Glory, glory Man United”. Al percibir que es el himno del Manchester United, todo el autobús empieza a cantarlo y a reírse, ya que fue el conjunto inglés el que elimino al Barça de la Champions.

Entre las conversaciones, se alza una voz al principio del autocar, es José Emilio, organizador del viaje y presidente de la Peña 5 Estrellas, que se dispone a entregar a cada persona la localidad del partido. Una vez que todos los madridistas tienen sus entradas, José Emilio vuelve al principio del bus para dormir un rato, ya que aún es pronto y la gente ha tenido que madrugar.

Sobre las nueve y media de la mañana, el bus realiza una parada para descansar un rato y tomar un refrigerio. Aunque aún es pronto, los más jóvenes empiezan a beber cerveza y a entonar canciones que alardean al conjunto blanco, y en su defecto, ridiculizan a los rivales de los blancos. Tres cuartos de hora más tarde, el autobús retoma de nuevo la marcha, la gente se acomoda y el conductor pone una película para entretener a la gente, una comedia española, “Mortadelo y Filemón” lo que provoca las risas de los allí presentes. Una vez acabada la película, José Emilio se dispone a rifar una camiseta del Madrid firmada por casi todos los integrantes del primer equipo. Quedan 30 kilómetros para llegar a Pamplona, y José Emilio llama a la Policía para pedir que escolten el autocar hasta el hotel Iruña Park en el que se hospedan los jugadores del Real Madrid, ya que el equipo madrileño no es bien recibido por esas tierras y el partido ha sido declarado de alto riesgo. La Policía espera al bus a unos 15 kilómetros de Pamplona, donde escoltan con una furgoneta al autocar hasta el hotel, donde dan instrucciones precisas a los seguidores y al conductor, aconsejando a los primeros que no vayan por el centro de la ciudad porque hay una concentración de osasunistas durante el día, y prefieren evitar cualquier tipo de enfrentamiento.

Todo el grupo se divide en pequeños grupos, para realizar diferentes actividades, aunque la mayoría prefiere degustar las cervezas y los pinchos que en los bares del centro sirven. Poco a poco, la gente se empieza a animar, sobre todo por la cantidad de bebidas alcohólicas que están tomando. Aún quedan unas seis horas para el partido y la gente se divierte en el casco antiguo, donde los chavales jóvenes corren por las calles típicas de los encierros, haciendo mención especial a la esquina de las calles Mercaderes y Estafeta.
Son las cinco de la tarde, y algunos optan por irse al campo de fútbol y otros siguen en el centro de la ciudad porque aún quedan cuatro horas para el partido, y prefieren seguir disfrutando del centro de la ciudad. Dos horas más tarde, se desplazan al estadio bastante contentos después de la cantidad de alcohol que algunos han tomado. En el Reyno de Navarra, espera José Emilio, que lleva ya tiempo esperando a la gente en el estadio. La Policía empieza a acordonar la zona de acceso de los aficionados madridistas, que son recibidos con insultos y amenazas de lo más variopintas, como por ejemplo “Españoles, hijos de p…”.

Ya dentro del estadio, todos los aficionados de la Peña 5 Estrellas se reúnen dentro con el resto de madridistas desplazados, colocando banderas y pancartas que exaltan al equipo madrileño.
Cuando salen a calentar los jugadores del Madrid, son recibidos por la mayoría del estadio con silbidos, aunque los aficionados madridistas empiezan a cantar cada vez más alto, lo que produce una bonita rivalidad en las gradas. Una vez comenzado el partido, desde la zona madridista, no se para de cantar. El partido en la primera parte es igualado y se va al descanso con un empate sin goles, el Madrid está obligado a ganar si quiere cantar el alirón ese mismo día.


En la segunda parte se le complica el partido a los blancos. En el primer minuto expulsan al jugador italiano Fabio Cannavaro y el Osasuna aumenta la presión. Así, quedando tan sólo 7 minutos de partido, el conjunto navarro consigue adelantarse de penalti, lo que hace callar a los aficionados madridistas pensando que aún no van a ganar la Liga. Pero con una reacción de casta y corazón de los jugadores madridistas se consigue empatar el partido a falta de cuatro minutos, lo que provoca que los seguidores aumenten su tono de voz para animar cada vez más alto. Y de forma casi milagrosa, en el último minuto, el Madrid consigue adelantarse en el marcador, un gol que valía una Liga. Los madridistas desatados de la euforia en las gradas, no dejan de cantar y festejar el título conseguido.

Una vez acabado el partido, los hinchas madridistas son retenidos dentro del estadio durante una hora aproximadamente. Una vez que salen del estadio, se meten en el autobús que les llevara de vuelta a Madrid, donde llegaran a las cinco de la madrugada, unos para ir sin dormir a trabajar, y otros para dormir y no levantarse en varias horas.

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